Trenzando Ilusiones

Paris COP 21: LA CELEBRACION DE UNA FARSA

Planeta COP 21 AbecorELIZABETH PEREDO BELTRAN

El acuerdo de la 21ava Conferencia de Partes sobre cambio climático –considerado como un hito histórico- no es mas que una farsa maquillada con un discurso ecologista pero con escasos recursos, mínimas herramientas y pocos compromisos vinculantes que ha abierto una vez más el paso al capitalismo salvaje.

Con un ritual similar a la apertura de las bolsas de mercado, con el martillito (en este caso verde martillito) el canciller francés daba por concluidas las negociaciones de un acuerdo que se ha convertido en emblema de la esquizofrenia social de la que somos presa. El documento no define fechas, plazos, ni compromisos de financiamiento reales[1] y se apoya en el esquema de reducción de emisiones VOLUNTARIAS (INDCs); un sistema que ha acabado de desmantelar los principios OBLIGATORIOS de responsabilidades históricas que estaba detrás de la Convención y el Protocolo de Kyoto y que está permitiendo un juego de cintura a todas las economías desarrolladas, emergentes y en desarrollo que inclusive han cambiado la fecha base de referencia de la reducción de emisiones que era 1992; China y EEUU, por ejemplo, se han comprometido a reducciones del 26% como gran cosa pero es con respecto a sus emisiones de 2005; y hay otros países que van a reducir inclusive con base a sus emisiones de años posteriores a 2015.

El resultado de este juego voluntario –que se espera activará las fuerzas del mercado para hacer el gran cambio a renovables- será un incremento de la temperatura a más de 3ºC antes de la mitad de este siglo, una catástrofe desde todo punto de vista. La prensa ha señalado que es un acuerdo en el que se han hecho una serie de recortes y enmiendas para viabilizar el acuerdo hasta ultimo momento, inclusive horas antes de su lanzamiento cuando, a pesar de haber sido ya traducido el texto relativo a la mitigación de emisiones, se cambió la palabra “deben” por “deberían” por presión de EEUU[2]. Los activistas se han quejado que se ha bajado sustancialmente partes del texto que iban en una dirección mas vinculante y decidida y han señalado en las calles de Paris en fuertes protestas que se ha pasado la línea roja y que esta decisión “condena a muerte a los mas vulnerables del mundo”. Es un acuerdo que, como dijo acertadamente George Mombiot (The Guardian)-, “comparado con lo que nunca se hizo parece mucho, pero comparado con lo que se tiene que hacer, es un desastre”. Y sobre todo –añade- una evasión escandalosa de las responsabilidades de los países mas contaminadores con la humanidad.

Con bombos y platillos para dejar los combustibles fósiles bajo tierra y transitar a renovables, lo que se ha consolidado es un fuerte lobby corporativo y estatal decidido a exprimir la última gota de petróleo de la tierra y, además, “liderar” la transición energética a las renovables. Barack Obama lo celebraba diciendo que lo más importante de este acuerdo es que se ha incluido “a los inversores del sector privado”. Así, la Convención del Clima de las NNUU que empezó como una partida de damas hace 21 años, acabó jugando al monopolio una ronda en la que los mas poderosos son quienes se ganan la mejor tajada.

Aunque el documento de la COP 21 enfatiza el abandono de los combustibles fósiles, no queda claro exactamente cómo se la va a hacer, siendo que estas inversiones aún ocupan una inmensa proporción en los mercados. La industria fósil es un sector que, según informes del propio FMI, los gobiernos del Norte y del Sur financian con 5.3 trillones de dólares anuales, equivalentes a un 6.5% del PIB mundial; suma que supera escandalosamente la que se invierte en salud. De hecho gobiernos del Norte y del Sur se han opuesto a que los compromisos de reducción de uso de combustibles fósiles quede claramente establecido y de manera vinculante, y en particular los países petroleros se han rehusado claramente.

Tampoco se entiende cómo se va a estabilizar la temperatura a 2°C e inclusive a menos de 1.5°C como si el planeta tuviera un termostato que se puede ajustar a gusto y sazón. Ni por qué se opusieron en 2010 al límite de 1.5°C que planteó Bolivia en Cancún, al llevar esta propuesta como portavoz de las demandas de la Cumbre de Tiquipaya. Al parecer lo que está detrás, es una apertura muy peligrosa a la geoingeniería, la energía nuclear y las falsas soluciones.

Los desafíos de la transición

La transición ha llenado la narrativa de activistas y gobiernos, pero el asalto de las transnacionales que deciden de manera totalmente arbitraria el tipo, la escala y la tecnología de la transición no se ha dejado esperar. Se podría decir casi lo mismo de muchos gobiernos que están imponiendo modelos de transición energética abusivos e insostenibles, inclusive, en la mayoría de los casos, sin dejar de lado las energías fósiles como el carbón, el gas de esquisto o el petróleo. El resultado parece ser una bolsa negra donde entra todo: nuclear, fracking, solar, gas y petróleo, con infraestructuras que desplazan a comunidades y destruyen territorios agrícolas. Como el caso de Marruecos donde las comunidades han sido desplazadas por la instalación de una inmensa planta de energía solar, actualmente la mas grande del mundo. Transición energética está bien, pero no a cualquier precio y menos eludiendo la gran pregunta de cómo bajar la demanda de energía que acompaña el sobre consumo. No se puede seguir pensando en transición energética sin colocar el consumo y el estilo de vida de las sociedades modernas como parte de la fórmula porque de lo contrario acabaremos con un planeta muerto despojado de vida y enchufado al consumo ilimitado.

Seguridad versus justicia climática

Lo cierto es que cambio climático, desarrollo y economía en un mundo que ya ha sobre pasado los límites del desarrollo y enfrenta una seria escases de medios de vida se está convirtiendo en el escenario de cambios trascendentales en la geopolítica, en la economía, la tecnología y la cultura. En ese sentido es importante analizar las nuevas narrativas que están surgiendo en este espacio como es el caso de la SEGURIDAD CLIMATICA, un término se va colocando en lugar de justicia climática y derechos humanos que, por cierto, han sido recortados en los textos del acuerdo. El tema es relevante porque el patrón de respuesta a la crisis climática está cambiando y se enfoca sobre todo en el control de territorios, en la violencia, en situaciones de crisis y conflicto social y la limitación y recorte de derechos a los fenómenos de migraciones por cambio climático. [3]

Nick Buxton y Ben Hayes presentaron en el marco de las actividades de la sociedad civil en la COP 21un libro titulado: Los ASEGURADOS y los DESPOSEIDOS: como el poder corporativo y la militarización están perfilando la sociedad bajo el cambio climático; una de sus motivaciones ha sido la experiencia del huracán Sandy que golpeó New York City en 2011 destruyendo por varios días los sistemas públicos de transporte, agua potable, salud y donde un sólo edificio quedó inmune a sus impactos con sistemas propios de agua y electricidad que lo protegían: era el edificio de Goldman Sachs, una corporación.

La presencia de John Kerry, Secretario de Estado de EEUU en la COP es relevante en este sentido, hace unas semanas él declaraba: “Lo que haremos en Paris, espero, es reunirnos con un fuerte mensaje para las fuerzas del mercado que sea lo suficientemente fuerte para movilizarlo. Si 150 naciones toman en serio los objetivos que nos planteamos para cambio climatico, incluso si no los pusieran en practica, eso ya generará una inversión masiva y una enorme cantidad de actividad del sector privado. Y entonces tendremos que alguien vendrá con tecnologias de energia limpia, que sera competitiva con las industrias fósiles y entonces “boom” tendremos una economía de bajo carbono. Asi nos movilizamos cuando tenemos este tipo de amenaza, por eso estoy aquí en Norfolk para remarcar que esta es una amenaza de seguridad nacional y que necesitamos ampliar la respuesta. …La gente va a ver rapidamente que habra dinero para esto… Este es el mercado mas grande en el mundo…” (John Kerry, Secretario de Estado de EEUU, The Rolling Stone, 2015)

Los poderes corporativos

En este acuerdo se ha dado paso al poder corporativo de una manera evidente junto a una plataforma que ha dejado brillar a los millonarios y magnates, ahora ocupados del cambio climático como es el caso de Bill Gates,… Para quienes siguen la Convención desde una mirada de transformación, los gobiernos y las negociaciones han perdido legitimidad por su doble discurso y el cinismo de hablar con términos prestados de los movimientos sociales pero sin ponerlos en práctica ni siquiera a nivel local. Se ha criticado mucho el cinismo de EEUU, dedicado a desmantelar la Convención desde hace 20 años, que ahora aparece como líder de los discursos de transición para salvar el planeta y determina hasta el lenguaje final del acuerdo. Y también a países como Bolivia que habla de la Madre Tierra y la Justicia Climática mientras que en su país impulsa la energía nuclear, aprueba un fondo de incentivos petroleros y promete la construcción de un autódromo, justificado con el argumento de “si ellos tienen, por qué no nosotros”.

El horizonte civilizatorio: decrecimiento, restauración, bienes comunes, cuidado

Esta Cumbre debió haber estado abordando el decrecimiento como la salida a la crisis climática y la crisis global. Esta no es una idea nueva, al contrario, se la ha esbozado ya hace mas de 30 años; es la que estaba en la base de los motivos que hicieron que las NNUU en el 92 se reuniera en la Cumbre de Desarrollo Sostenible para hablar sobre limites al desarrollo; la crítica fue reducida a un simple tema ambientalista y recicló el “desarrollo sostenible”.

La única salida que podemos divisar en el horizonte es el decrecimiento que se puede construir con la creatividad humana de cuidado de los comunes, de crear economías locales, solidarias y de cuidado. Ya lo dijo Serge Latouche: “o decrecimiento o barbarie”. Y esto no tiene que ver solamente con la escases de los recursos que pueden derivar del despojo de la naturaleza y los medios de vida, sino de que este sistema está conduciendo a lo que se llama la entropía, el caos, la disrupción sistémica.

La ética de la rebelión

Hoy mas que nunca hay que iniciar la construcción de alternativas que desde una práctica de lo posible retornen a las preguntas que nos hicimos inicialmente ante la maquinaria del desarrollo infinito y la sobre explotación de los cuerpos y la naturaleza. Los activistas en la COP 21 hablaron de desobediencia civil ante el mandato de “bussiness as usual” que parecía imponerse en las conclusiones carentes de medidas concretas y metas ambiciosas en este foro internacional. Pues bien, la respuesta hay que buscarla en el nivel local, en la transición a prácticas no depredadoras ni contaminantes, en la defensa de lo que está vivo y sano aún en un planeta sometido a la adicción al petróleo, un planeta “fosilizado”..

Diciembre, 2015
Elizabeth Peredo Beltrán

[1] Five things you should know about the historic agreement in Paris https://www.washingtonpost.com/news/energy-environment/wp/2015/12/12/how-the-proposed-landmark-climate-agreement-would-work/

[2] La palabra que casi hace naufragar el acuerdo de Paris. (El Pais) http://internacional.elpais.com/internacional/2015/12/13/actualidad/1450002024_762685.html

[3] http://www.eltiempo.com/multimedia/especiales/cop-21-los-principales-puntos-del-acuerdo-de-paris/16456213

EL CLIMA Y LA VIOLENCIA GLOBAL

Elizabeth Peredo Beltrán  –   15 de Noviembre de 2015

El mundo se vuelve a inundar de tristeza. Los atentados del terrorismo yihadista en Paris han cobrado la vida de 130 personas -la mayoría de ellos jóvenes-, apenas unas horas antes, Beirut perdía 40 vidas por una bomba activada en el mismo centro de la ciudad y un día después Nigeria lamentaba al menos 30 muertos por otro atentado. Esta situación crítica y salvajemente inhumana se da pocos días antes de la realización de las negociaciones del Clima de las NNUU y de las jornadas que miles de redes de activistas han preparado para debatir la emergencia del cambio climático y protestar por el control corporativo y la inconsecuencia de los países desarrollados y contaminadores. Es una paradoja en la que el clima y la paz mundial, una vez más juntas, se debaten en escenarios de violencia, hipocresía, miedo y urgencias.

Así como la humanidad enfrenta uno de los más críticos desafíos para construir la Paz superando injusticias, el miedo y los odios de lo que aparenta ser ya el estallido de una guerra internacional –diferente, sin estados pero con la brutal realidad del terrorismo y el intervencionismo militar de imperialismos que disputan un control geopolítico-, lo debe hacer de igual modo para detener la depredación y la carrera sostenida de la humanidad hacia el abismo.  El fondo del problema, aparentemente distante uno del otro, es el mismo: el largo y persistente colonialismo, la violencia de un mundo post 11/9 inundado de miedo e intolerancias y, en su base, los negocios y el comercio de petróleo que, en este caso, sostiene un terrorismo fanático que ha sido en su momento, socapado por los gobiernos occidentales que han azuzando guerras intestinas fomentadas tras bambalinas. Asistimos a la privatización de la vida y la privatización de la paz.

La situación de Siria y Medio Oriente, en su complejidad, es en parte producto de la intervención solapada de Occidente, tal como ha reconocido la candidata demócrata Hilary Clinton en su campaña, al haber armado a los grupos rebeldes y que delata como se están llevando las cosas desde estos países. Si bien esto ha sido interpretado por los de la línea intervencionista como una lucha contra el terrorismo, las consecuencias de estas acciones repercuten ahora en una destrucción dramática del tejido social y democrático en los países árabes y también en occidente, a tiempo que se generaliza el miedo, la incertidumbre y un peligroso antisemitismo que se potencia en el odio, el racismo y una intolerancia que puede fracturar sociedades enteras, con la agravación de la situación de los refugiados sirios hacia Europa –que por cierto es ya un ejemplo anticipado del desplazamiento humano por motivos de violencia y la falta de agua, de condiciones para una agricultura saludable y medios de vida adecuados.

La brutalidad del ataque yihadista en Paris han dado otro escenario a las negociaciones de la COP 21 y a la participación de la sociedad civil en este espacio y ha traído de nuevo el tema de la Militarización y Cambio Climático, que están vinculados en particular por el tema de los presupuestos militares, pero también porque hay una tendencia ya a abordar la crisis climática y de los recursos desde la militarización y el control fronterizo.

En la Cumbre de Tiquipaya de 2010 organizamos[1], una sesión sobre este tema para denunciar el enorme presupuesto que se destina a las guerras en lugar de invertirlo en el clima, la enorme contaminación ambiental que implica la industria armamentista con el traslado interoceánico de regimientos y armas, y sobre todo, el paradigma de gobierno mundial y control de territorios violento y colonialista que está detrás.

De hecho, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha considerado incluir el tema de cambio climático y la CIA ya lo tiene incluido y colocado bajo la sombrilla de la seguridad nacional. El tema cobra cada vez más importancia ante los todavía insuficientes 100.000 millones que se han acordado reunir para el fondo del clima, mientras que los presupuestos militares para la defensa y el intervencionismo suman y se multiplican globalmente desde el 9/11. Según datos del Banco Mundial, Estados Unidos por ejemplo, destina mas del 3,5% de su Producto Interno Bruto a la defensa y el 16% de su presupuesto gubernamental para gastos militares. Rusia por su parte destina el 4% de su PIB y el 16% de sus gastos reservados. Israel el 5,2% y el 14,7% respectivamente. Los gastos reservados son no transparentes y se usan acorde a la ideología de los gobiernos de turno. Y ello conlleva un tema democrático y de obstáculos para la construcción de una paz sostenible que son de fondo. (http://datos.bancomundial.org/indicador/MS.MIL.XPND.GD.ZS)

La situación está conduciendo globalmente a una mentalidad de lograr la paz asociada a la seguridad militar, el autoritarismo y la exclusión, y a las restricciones para la libertad de asociación y expresión como bases de la convivencia humana. No se puede aceptar que la doctrina de la militarización se consolide como modelo de gobernabilidad (imperialista o antiimperialista)  en lugar de que se destinen mas recursos y esfuerzos para el bienestar, la justicia, el cuidado, el pago de las deudas históricas de la colonización, para procesos de paz y reconciliación y, por supuesto, para el clima.

El mundo entero está desafiado a poner los mayores esfuerzos para crear las bases de una relación pacifista, empática, compasiva, inclusiva, que sea capaz de solidarizarse con el sufrimiento y rebelarse con humanidad y determinación creativa ante la injusticia y la brutal amenaza terrorista, para encontrar soluciones a los problemas que los poderosos están creando.

Estas guerras no son nuestras, dice la gente, la destrucción no es el mundo que queremos. La venganza no engrandece. El dominio y el poder crea seres miserables. El terrorismo es la peor expresión de inhumanidad y deterioro espiritual. Los ataques en Beirut, Nigeria y Paris han sacado afuera la indignación y la necesidad de la gente de resistir a la violencia y las calles de Paris se han inundado de miradas que han dicho: Sus guerras, Nuestros muertos. Basta de barbarie. Queremos Paz.

La Paz, 15 de Noviembre de 2015

[1] Nick Buxton del TNI quien participó junto conmigo de esta iniciativa de organizar un espacio de análisis con Naomi Klein, Amy Goodman, Egidio Brunetto y otros en 2010 durante la Cumbre de los Pueblos de Tiquipaya, presentará un libro precisamente sobre Clima y Militarización este Diciembre en la Cumbre del Clima.

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Esta entrada fue publicada el noviembre 20, 2015 por en Cambio Climático, Ecofeminismo.
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